Organizaciones sociales denuncian la presencia del ejército en ferias infantiles y educativas

El Saló de l’Ensenyament de Barcelona y las ferias Expojove de Valencia y Girona, entre los certámenes señalados
La Feria de la Infancia y la Juventud, que anualmente organiza el Ayuntamiento de Valencia en la Feria de Muestras de la ciudad, difundió este anuncio en la edición de 2014: “Expojove acerca a los niños la cara más humana del Ejército”. Según el comunicado que se hizo público, los menores podían participar en la exhibición de rastreo de los perros de la Policía Militar, subirse a carros blindados VEC-2 o al de combate “Centauro”. “Expojove estaría incompleta sin el estand de las Fuerzas Armadas”, afirmó el exdelegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues, durante su visita al expositor del ejército (de 1.400 metros cuadrados) en la edición de 2017; más de un centenar de militares y una veintena de vehículos representaban al ejército español en Expojove. Frente a la presencia de la institución armada, la Campaña Desmilitaritzem l’Educació del País Valencià –de la que forman parte 60 organizaciones antimilitaristas y sociales- convocó una protesta el día de la inauguración en las puertas de la feria.En Expojove-2018 de Valencia, que se celebrará entre el próximo 26 de diciembre y el cuatro de enero de 2019, también estará presente el ejército español. La Campaña, que ha anunciado acciones de protesta y concienciación, denuncia que las Fuerzas Armadas se presentan en la feria infantil y juvenil con una “imagen edulcorada” de sus principios y ha reclamado al consistorio (Compromís, PSPV-PSOE y València en Comú) que el ejército no sea invitado. Sin embargo, “el gobierno municipal ha rechazado debatir en el pleno nuestra propuesta”, critican fuentes de la Campaña. Un caso diferente es el de Expojove Girona, dedicada a la formación y el empleo. Fira Girona -cuyo patronato preside la alcaldesa Marta Madrenas, del PDeCAT- prohibió en marzo la participación del ejército en Expojove-2018 por el incumplimiento de la normativa en la edición de 2017; en concreto, por el hecho de que fueran militares uniformados quienes atendieran a los visitantes en el estand de las Fuerzas Armadas. En abril el Juzgado de Primera Instancia Número Uno de Girona suspendió cautelarmente la prohibición, de modo que el ejército estuvo presente en la feria.

Más de un centenar de colectivos están adheridos a la Campaña Desmilitaritzem l’Educació, que desde hace una década reivindica que el ejército no participe en el Saló de l’Ensenyament de Barcelona. La próxima edición se celebrará entre el 20 y el 24 de marzo de 2019 en el recinto de Montjuïc de Fira Barcelona. En la edición de 2018 la Campaña antimilitarista realizó una acción de protesta frente al expositor del ejército, donde se desplegó una pancarta con las consigna “Les armes no eduquen, les armes maten” o “Fora l’exèrcit de l’escola”. En un manifiesto reivindicaron que el gasto militar mundial (1,7 billones de dólares en 2017, el mayor desde el final de la guerra fría) se destine a inversiones sociales, y concluían: “Que l’educació sigui la nostra millor arma!”

La Campaña llamó la atención sobre “la impunidad con la que actúa” Fira Barcelona, un consorcio integrado por el Ayuntamiento, la Generalitat y la Cambra de Comerç de Barcelona y cuyo Consejo de Administración preside desde hace 14 años Josep Lluís Bonet Ferrer, a su vez presidente de la Cámara de Comercio de España y de la empresa Freixenet. En un acto organizado por la Campanya Desmilitaritzem l’Educació del País Valencià, Jordi Muñoz, miembro del movimiento antimilitarista de Catalunya, recuerda que el Parlament aprobó en julio de 2016 la Moción 55/11 sobre la desmilitarización de Catalunya, presentada por la CUP; el punto quinto instaba al Govern a “evitar la presencia del ejército en cualquier centro/espacio educativo de formación y promocional”, entre los que se menciona el Saló de l’Ensenyament y el Saló de la Infància de Barcelona; el Saló d’Esport i Turisme de Muntanya y la Fira de Formació Professional, en Lleida; Expojove de Girona o el Espai de l’Estudiant en el municipio de Valls (Tarragona); el pasado uno de marzo ratificaron la Moción los grupos parlamentarios de Junts per Catalunya, ERC, en Comú Podem y los diputados de la CUP. Otro avance fue la declaración del Ayuntamiento de Barcelona (febrero de 2016) en la que se pedía que las Fuerzas Armadas españolas no participaran en el Saló de L’Ensenyament ni en otros espacios educativos y de tiempo libre.

En el acto celebrado en el Colegio Mayor Rector Peset de la Universitat de València ha participado Ainhoa Ruiz, coordinadora de la Campanya Desmilitaritzem de Barcelona e investigadora del Centre Delàs d’Estudis per la Pau. “La aprobación de la Moción 55/XI supuso un paso histórico para el movimiento antimilitarista y a favor de la cultura de la paz”, afirma (el texto aprobado también insta al Govern a no permitir desfiles militares en espacios civiles de Cataluña y a reclamar al Gobierno español el traspaso del patrimonio militar en desuso, para que se destine a usos civiles); sin embargo, “la Moción continúa sin hacerse efectiva”, destaca la activista. De ahí que, “ante la falta de una aplicación política”, la Campaña prosiga con la denuncia mediante recogida de firmas, ruedas de prensa, envío de cartas a los responsables políticos, de Fira Barcelona y el Saló de l’Ensenyament o la acción directa ante los estands del ejército.

Se trata de “picar piedra”, afirma Jordi Muñoz. Así, Desmilitaritzem l’Educació se movilizó el pasado 19 de abril en la Fira de Formació i Treball de Lleida; “los activistas depositaron flores fuera del estand del ejército al no poder acceder al interior ya que estaba custodiado por los Mossos d’Esquadra”, informó el periódico Nació Digital (en abril de 2016 el pleno municipal acordó la declaración de Lleida “municipi de Cultura per la Pau”). El movimiento antimilitarista se ha anotado victorias. En la edición de 2015 del Festival de la Infancia de Barcelona, el expositor del Ejército de Tierra ocupó 600 metros cuadros, e incluía un “mini campamento militar”, una “zona para el enmascaramiento” y un túnel que, “simulando una jungla, debían atravesar los ‘intrépidos’ niños”, según la nota informativa del Ministerio de Defensa; la actividad concluía con la entrega de un diploma. Pero en las ediciones de 2016 y 2017 el Festival de la Infancia -reconvertido en La Ciutat dels Somnis- que se celebra en el recinto de Montjuïc de Fira Barcelona no contó con estands de las fuerzas policiales y militares. “Después de muchos años de denuncia pública celebramos esta decisión del Ayuntamiento de Barcelona y de la Fira”, valoró la Campaña en 2017.

Tal vez pueda evaluarse la fuerza del estamento militar a partir de dos portadas del diario ABC. El pasado 18 de noviembre el periódico conservador titulaba a toda plana: “Defensa impide al ejército acudir al Salón de la Enseñanza de Barcelona”; la decisión del Gobierno español se explicaba por supuestas cesiones ante “la presión de populistas e independentistas”; además el editorial criticaba la “acobardada y desleal maniobra” del ejecutivo respecto al Saló de l’Ensenyament de 2019. Dos días después el ABC contaba en la portada el final de la historia: “El malestar del ejército obliga a Defensa a rectificar” y agregaba que la ministra de Defensa, Margarita Robles, “anuncia ahora que no humillará a las Fuerzas Armadas ante la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el independentismo”. La ministra afirmó que las Fuerzas Armadas estarían presentes “sin ninguna duda” y apeló a que no se realizara una “utilización partidista” del ejército, informó Europa Press.

“Estas portadas del periódico podrían ser un material para trabajar en el aula”, afirma Àngels Martínez Bonafé, profesora de Historia y miembro del Moviment de Renovació Pedagògica (MRP) del País Valencià; defiende que abordar los procesos de militarización con los adolescentes es “tan importante como estudiar la Revolución Industrial”, pero en todo caso introduciendo elementos de complejidad y duda. Àngels Martínez destaca el dossier pedagógico sobre la base de la OTAN en el municipio de Bétera (Valencia) que en 2002 elaboró el MRP en colaboración con Antimilitaristes MOC, el Sindicat de Treballadors de l’Ensenyament del País Valencià (STEPV) y el centre cultural Ca Revolta. El cuaderno, cuyo fin es que el profesorado realice proyectos didácticos contra la alianza militar, parte del contexto del centro escolar e incluye propuestas de discusión, ideas para contrastar y aprender, fuentes de información (ONG, centros de investigación y colectivos antimilitaristas), bibliografía, audiovisuales, juegos y talleres.

En mayo el Cuartel General de Despliegue Rápido de la OTAN, con sede en Bétera, lideró el ejercicio militar denominado Valiant Lynx 18, en el que participaron 5.000 efectivos del ejército. Las maniobras, según el Ministerio de Defensa, representan “el principal compromiso del ejército español con la OTAN en 2018”. Tres meses antes, la extitular de Defensa, María Dolores de Cospedal, firmó un convenio de colaboración con la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE), que representa según su página Web a cerca de 4.000 centros educativos privados; entre los puntos del convenio figuran las visitas de profesores y alumnos de escuelas asociadas a ACADE a las instalaciones del Ministerio de Defensa, academias y museos militares, así como la participación del ejército en charlas divulgativas o jornadas que organicen los centros de enseñanza privada.

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